No son trabajos rivales: resuelven daños diferentes. Elegir bien evita intervenir más de lo necesario o pedir a una técnica un resultado para el que no está indicada.
Cuándo encaja un varillero
La reparación sin pintura es una buena opción cuando el acabado original sigue intacto y el metal puede recuperarse mediante presión controlada. Es habitual en golpes de aparcamiento, pequeños hundimientos y granizo.
Cuándo hace falta chapa y pintura
Si hay arañazos profundos, pintura desprendida, roturas, corrosión o deformaciones severas, un proceso tradicional puede ser la solución correcta. También puede ser necesario cuando el metal se ha estirado demasiado.
La clave está en el diagnóstico
Por teléfono se puede orientar bastante, pero el reflejo sobre el panel enseña cosas que no salen en una foto. Por eso el varillero confirma el alcance cuando tiene el coche delante, y no antes.